El grano ya se convirtió en arte

En el lugar de un antiguo molino de trigo, el Instituto Cultural Vale revela artistas en la frontera del país.

Moinho Matogrossense S.A. era una fábrica de harina de trigo situada en la zona portuaria de Corumbá, en Mato Grosso do Sul. Su operación se interrumpió en 1970. El edificio de tres pisos solo volvería a «producir» a partir de 2004, cuando el trigo salió de escena para dar lugar a bailarines, músicos y artistas. En los años 2000, el antiguo edificio fabril fue revitalizado y se convirtió en el epicentro del arte y la cultura de la región, que es la puerta de entrada al Pantanal y área fronteriza entre Brasil y Bolivia. Surgió así el Instituto Moinho Cultural Sul-Americano (Instituto Moinho Cultural Sudamericano) – o simplemente «Moinho Cultural» -, con el objetivo de sembrar sueños, crear perspectivas y formar ciudadanos en una región con altos índices de desigualdad y violencia.

«La idea era rescatar a los niños de la vulnerabilidad con un proyecto social que combinara música y danza», afirma Márcia Rolon, fundadora y directora ejecutiva del instituto, nacida en Corumbá, quien también es bailarina y coreógrafa.

Revitalización

La iniciativa es un éxito, en palabras de sus propios integrantes. Leandro Henrique es uno de ellos. A los diez años de edad, comenzó sus clases de música en el Moinho y, una década después, asumió el puesto de profesor de percusión del instituto. Su historia se parece a la de Karolaine Jarcem Mendonça. Llevada al Moinho por su madre, comenzó sus clases de danza y música a los 11 años de edad. Con el tiempo, terminó especializándose en el instrumento que es su pasión – el violín. Hoy, enseña música a los niños del proyecto. «Estoy agradecida por transmitir a otros niños todo lo que aprendí en estos años en el instituto», dice la profesora.

El Instituto Moinho Cultural atiende hoy a 400 niños y adolescentes de Corumbá y Ladário, en Mato Grosso do Sul, y de las ciudades bolivianas de Puerto Suárez y Puerto Quijarro, ofreciendo clases diarias – y gratuitas – de danza, música, literatura, producción audiovisual, tecnología, idiomas, educación ambiental y patrimonial. Las actividades ocurren en el contraturno escolar, durante 20 horas semanales. El ciclo de formación de los alumnos se extiende por ocho años, de básico a avanzado. «Aquí el niño experimenta de todo, desde el ballet hasta la música clásica, tiene contacto con la tecnología y se desarrolla de forma integral», cuenta Márcia Rolon. El proyecto también incluye a los familiares y a la comunidad, que participan en cursos de generación de ingresos y economía creativa.

Vale y ahora el Instituto Cultural Vale, con el patrocinio de Vale a través de la Ley Federal de Incentivo a la Cultura, están junto al proyecto desde la revitalización de la antigua fábrica de harina de trigo, en los años 2000, siendo su principal patrocinador hasta hoy.

Desde entonces, más de 23 mil niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad y riesgo social pudieron ser transformados por las actividades del Moinho, en un proceso de continua emancipación, ganancia de autonomía y construcción del futuro.

«Apoyar un proyecto como el Moinho Cultural durante 20 años fortalece y reafirma nuestro compromiso con la formación y transformación de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social por medio de la cultura, creando nuevas perspectivas de futuro», dice Christiana Saldanha, gerente del Instituto Cultural Vale

De la plaza al escenario

La inspiración para la creación del instituto surgió en una plaza de Corumbá. De 2000 a 2007, la plaza Generoso Ponce, en el centro de la ciudad, recibió una muestra de danza, evento gratuito e internacional donde se presentaban compañías de danza reconocidas. La población quedó encantada. Madres y padres comenzaron a solicitar a los organizadores de la muestra, Márcia Rolon y el coronel Ângelo Rabelo, que crearan un proyecto para que sus hijos se convirtieran en artistas y también subieran al escenario. Así nació la idea de la escuela de artes gratuita que, años después, se materializaría en la fachada colorida del Instituto Moinho Cultural.

Al inicio, el proyecto atendía a 180 niños en riesgo social, ya con una mirada inclusiva hacia la frontera. Desde entonces ha venido cumpliendo el propósito de «realizar arte, cultura y educación y crear un futuro más justo», como enfatiza el video de presentación del instituto

Cada año, el Moinho Cultural abre nuevas vacantes para niños de familias con ingresos inferiores a tres salarios mínimos, debidamente matriculados en la escuela regular.

La institución cuenta además con un núcleo social dedicado a la comunidad y a los padres de los alumnos. Entre sus acciones, destacan las reuniones mensuales con padres y responsables, la visita interactiva de los familiares al Moinho, acompañados de sus hijos, y la inclusión productiva – cursos ofrecidos a los padres y realizados en el lugar en alianza con el Serviço Nacional de Aprendizagem Rural (SENAR, Servicio Nacional de Aprendizaje Rural), instituciones como la Universidade Federal do Mato Grosso do Sul (UFMS, Universidad Federal de Mato Grosso do Sul), el Instituto Federal do Mato Grosso do Sul (IFMS, Instituto Federal de Mato Grosso do Sul) y otras organizaciones sociales locales. También forma parte de este núcleo una red socioasistencial que presta servicios de protección social básica a la población.

Cruzando la frontera

El proyecto ya cruzó la frontera brasileña. En 2015, las ciudades de Ladário (MS) y Puerto Suárez, en Bolivia, se inspiraron en las actividades del Moinho para desarrollar políticas públicas propias en las áreas de cultura y ciudadanía. Y en 2017, el Instituto inauguró una sede en Puerto Quijarro, en la frontera con Bolivia, hoy frecuentada por 40 niños. El proyecto contribuye a la reducción de la violencia en el área fronteriza del país.

Cada fin de año, el sueño de los padres de ver a sus hijos en el escenario – un aspecto fundador de la propia institución – se hace realidad. Moinho in Concert es el espectáculo más esperado de la temporada. Es cuando niños y adolescentes de la región asumen papeles de bailarines, músicos e intérpretes en presentaciones temáticas que cambian cada año – desde los poemas de Manoel de Barros hasta el homenaje al Pantanal. Los artistas llegan hasta dentro de las casas: el espectáculo también se transmite por TV, para todo el Estado de Mato Grosso do Sul.

Fuente: https://noticias.uol.com.br/especiais/conteudo-de-marca/instituto-cultural-vale-o-grao-ja-virou-arte.htm#page1

Más contenido como este