La Cidade Branca (Ciudad Blanca), Capital del Pantanal, y Cuna Cultural de los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, cerró con broche de oro las manifestaciones culturales que forman parte de la vida de la comunidad pantanera. Un espectáculo que atrajo a miles de personas de todas las edades y de todos los rincones de la ciudad, que se agolpaban para poder presenciar un espectáculo maravilloso promovido por la dirección competente de Moinho Cultural. Moinho in Concert triunfó y agradó a todos.
Los grandes eventos culturales de la Cidade Branca se vienen consolidando año tras año, gracias a ciudadanos abnegados y dedicados que aman Corumbá, ciudad que en el pasado representó el desarrollo económico de la región del Centro-Oeste, pero que, lamentablemente, por decisiones políticas equivocadas, fue perdiendo su importante posición en el escenario político, así como en el escenario económico, hasta el punto de ver disminuir su población en busca de oportunidades de mejores condiciones de vida.
Todo indica que la clase política de la Cidade Branca, y la sociedad organizada, van tomando poco a poco conciencia de que la Vieja Corumbá ya respira otros aires, y han pasado a creer que la vocación del pueblo, enraizada en una cultura secular, podría ser la redención de la Capital del Pantanal. Las agendas culturales como el Carnaval, el Banho de São João (Baño de San Juan), los Festivales Internacionales, han hecho que su población esté motivada para apoyar la participación del sector público en estas iniciativas.
Hace algunos años, la bailarina número uno del Ballet Nacional, Ana Botafogo, protagonizó un espectáculo en la Praça Generoso Ponce, con la maravillosa y admirada vista del Pantanal como telón de fondo. Un gran público, como siempre, honró aquel evento, y, al final de la presentación, la artista fue efusivamente aplaudida, con el público admirado pidiendo un bis, y ella accedió. Al final de la presentación, Ana Botafogo dijo que en su larga carrera jamás había accedido a un pedido de bis, pero que, al ver un público como aquel, lejos de los grandes centros urbanos, en la frontera oeste del país, se emocionó, y dijo que llevaría para siempre ese momento tan hermoso.
¿Será que «A Menina Passarinho» no sería el tan esperado Fénix? Aquella ave de la mitología griega que, tras años sepultada, renace de las cenizas para alzar el vuelo como símbolo de progreso, de desarrollo, de reconocimiento y de esperanza para un pueblo lleno de orgullo por sus orígenes. El espectáculo de ayer dejó muy claro que la Cultura, aliada al Turismo, sí puede ser la redención de la Cidade Branca, pues, en sus agendas oficiales, Corumbá lleva el sello del ya reconocido Pantanal, pero también, el de la reconocida hospitalidad de este pueblo de frontera que tanto nos enorgullece y alegra.
A Menina Passarinha merece una edición especial, para que Brasil y los brasileños sepan que la Leyenda Bororo dejó un hermoso rastro de cultura, como si Pedro de Medeiros hubiera vislumbrado el renacimiento del Fénix. Felicitaciones a los organizadores de este magnífico evento. Se trata de una demostración de que un pueblo unido y motivado puede contribuir de forma positiva a una reactivación del desarrollo. Que vengan otras Meninas Passarinhos, a traernos aliento y esperanza.
BENEDITO RODRIGUES DA COSTA Economista