De la tradición al futuro: los Pontões de Cultura conectan saberes, diversidad y justicia climática

En diferentes regiones de Brasil, los Pontões de Cultura (Centros de Cultura) vienen asumiendo un papel estratégico en la articulación de redes culturales, conectando iniciativas locales, fortaleciendo territorios y ampliando el alcance de las políticas públicas. Más que espacios de apoyo, esos Pontões funcionan como estructuras vivas de articulación, donde cultura, medio ambiente, educación y ciudadanía se encuentran y se fortalecen mutuamente.

En Mato Grosso do Sul, esa actuación toma forma en la experiencia de Márcia Rolon, fundadora y directora artística del Instituto Moinho Cultural Sul-Americano (Instituto Molino Cultural Sudamericano). Para ella, el papel del Pontão va mucho más allá de la organización de actividades culturales. “El Pontão de Cultura es un gran hub. Tiene un papel fundamental de articulación, escucha, formación y movilización. Actúa como un eslabón entre los Pontos e Pontões de Cultura (Puntos y Centros de Cultura), fortaleciendo la red en el territorio, promoviendo encuentros, intercambios de experiencias y apoyando la organización colectiva”, afirma.

Esa lógica de conexión se concreta en la práctica cotidiana, especialmente en territorios marcados por distancias geográficas y diversidad cultural. “Nuestro papel es ser un nodo articulador, conectando personas, organizaciones, comunidades y acciones culturales en red. Cada territorio tiene su realidad, su cultura, su forma de hacer, y nuestro papel es crear puentes para que esas experiencias se encuentren, se reconozcan y se fortalezcan mutuamente”, explica.
En el contexto del Pantanal, la actuación cultural se entrelaza directamente con el debate sobre la justicia climática. “Estamos dentro de la mayor llanura inundable del planeta, observamos el subir y bajar de las aguas diariamente y sentimos el dolor de los incendios. Por medio de la formación artística y de la producción cultural, buscamos sensibilizar a niños, jóvenes y comunidades sobre los impactos del cambio climático”, destaca. Según Márcia, la cultura tiene un papel central en la construcción de nuevas formas de relación con el territorio. “Nosotros creemos en la transformación por medio del arte para construir una relación de respeto y equilibrio con este medio que es nuestro.”

En el Distrito Federal, la experiencia del Teatro Mapati, conducida por Tereza Padilha, refuerza la importancia de la continuidad de las acciones culturales y de la construcción de redes locales. La cercanía con la comunidad es uno de los pilares de esa actuación. “Tenemos un fuerte contacto con la escuela pública que queda justo enfrente del Mapati y con eso logramos promover la cultura local con apoyo a la producción junto a la comunidad”, explica.

La actuación del espacio dialoga directamente con los principios de la Cultura Viva al promover la inclusión y el acceso a las artes. “Existe en el Mapati un historial muy grande de participación social e inclusión, promoviendo la democracia del acceso a las artes para todas las personas. Esto refleja los ideales de la política de los Pontos de Cultura y de la Cultura Viva”, afirma.

La formación continuada aparece como eje estructurante de esa actuación. “La acción continuada es esencial para el desarrollo cultural y social. Fortalece la identidad cultural, promueve la inclusión y la diversidad y desarrolla habilidades que impactan directamente en la autoestima y en la vida de las personas”, destaca. Según Tereza, ese proceso también fortalece los vínculos comunitarios. “Cada comunidad pasa a tener más intercambio, más conexión, más cohesión social. Esto fortalece los lazos y renueva constantemente la formación cultural en el territorio.”

En la región Sur, iniciativas como el Coletivo Abrigo (Colectivo Abrigo) demuestran cómo la cultura puede actuar de forma integrada con la educación y la asistencia social, especialmente en contextos de vulnerabilidad. En Porto Alegre, el colectivo desarrolla acciones en territorios impactados por procesos históricos de exclusión y, más recientemente, por inundaciones.

“Nuestra actuación se da a partir de la presencia. Creemos que, antes de cualquier proyecto, existe escucha, vínculo y compromiso con el territorio y las personas que viven allí”, afirma Tiago Santos, director ejecutivo de la organización.

A partir de esa lógica, la cultura se convierte en herramienta de reconstrucción social. Uno de los principales proyectos del colectivo, el Museu Louvre da Periferia (Museo Louvre de la Periferia), ejemplifica ese impacto al transformar el territorio en un espacio de memoria y pertenencia. “En un contexto de territorios estigmatizados, resignificar esos lugares es devolver pertenencia y dignidad a quienes viven allí”, destaca.

El impacto de esas acciones puede percibirse en historias concretas. “Una vecina contó que vio su calle en la televisión y dijo: ‘es allí donde vivo’. Dijo que nunca había hablado con tanto orgullo del lugar donde vivía”, relata.
Además de la dimensión simbólica, el trabajo también articula formación y desarrollo local. “Organizamos cursos, formaciones y acciones pedagógicas en alianza con escuelas. El arte y la educación están aliados en el proyecto de desarrollo integral de las comunidades”, explica.

Esa articulación entre cultura y reconstrucción de vínculos sociales se vuelve aún más evidente en contextos de crisis. “Después de una inundación, el territorio no necesita solo infraestructura, necesita reconstruir el sentido de comunidad. La cultura entra ahí de forma muy concreta”, afirma.

Otras iniciativas de la región Sur, como la Assophia y la Associação dos Escultores do Estado do Rio Grande do Sul (Asociación de Escultores del Estado de Rio Grande do Sul), refuerzan el papel de la cultura en la preservación de la memoria y en la valorización del patrimonio, contribuyendo a la construcción de identidades y al fortalecimiento de los territorios.

Al conectar esas experiencias, los Pontões de Cultura amplían el alcance de las acciones culturales y fortalecen una red nacional que actúa directamente en los territorios. Ese movimiento gana aún más fuerza en espacios como la 6ª Teia Nacional dos Pontos de Cultura (6.ª Red Nacional de Puntos de Cultura), que, en palabras de Márcia Rolon, representa “nuestro encuentro de miradas, el momento de escucha y de construcción colectiva”.

“La Teia Nacional es la red frente a frente. Es el momento de reconocerse dentro del quehacer cultural del otro, de fortalecer los nudos de esa red y de reafirmar la Cultura Viva como una política construida a partir de los territorios”, afirma. Al reunir experiencias tan diversas como las del Pantanal y las periferias urbanas del Sur, la Teia evidencia que la cultura es un elemento central en la construcción de respuestas colectivas para desafíos contemporáneos, incluyendo la justicia climática, la inclusión social y el fortalecimiento de las identidades culturales.

Rede Nacional de Cultura Viva (Red Nacional de Cultura Viva)
Actualmente, Brasil cuenta con más de 15,5 mil organizaciones reconocidas como puntos de cultura, que pueden acceder a políticas públicas de fomento a la cultura.

El Cadastro Nacional de Pontos e Pontões de Cultura (Registro Nacional de Puntos y Centros de Cultura) es el principal instrumento de la Política Nacional de Cultura Viva (PNCV), que desde hace más de dos décadas fortalece iniciativas culturales comunitarias y amplía el acceso a recursos públicos para acciones culturales realizadas en los territorios.

Coordinado por el Ministério da Cultura (Ministerio de Cultura), el Cadastro Nacional de Pontos e Pontões de Cultura alcanzó organizaciones reconocidas en todo el país, presentes en los 26 estados y en el Distrito Federal. Entre enero de 2023 y marzo de 2026, se emitieron más de 10 mil certificados, un crecimiento del 246,5% con relación a los 4.329 certificados concedidos entre 2004 y 2023.

Distribuidos por todo el territorio nacional, los Pontos de Cultura realizan actividades que van desde talleres artísticos y formación cultural hasta la preservación de fiestas populares, investigaciones sobre patrimonio cultural y acciones de valorización de las identidades locales.

Teia Nacional

Entre los días 19 a 24 de mayo de 2026, se realizará la 6ª Teia Nacional dos Pontos de Cultura, el mayor encuentro de la red Cultura Viva en el país. La edición se realiza en Aracruz (ES), marcando la reanudación del evento después de 12 años y, por primera vez, en territorio indígena. Con el tema “Pontos de Cultura pela Justiça Climática” (Puntos de Cultura por la Justicia Climática), la Teia reunirá a agentes culturales, maestros y maestras de las culturas populares, pueblos y comunidades tradicionales, gestores públicos y representantes de la sociedad civil de todas las regiones de Brasil.

El evento es una realización del Ministério da Cultura, del Gobierno del Estado de Espírito Santo, de la Prefeitura de Aracruz (Municipalidad de Aracruz) y de la Comissão Nacional dos Pontos de Cultura (CNPdC) (Comisión Nacional de los Puntos de Cultura), en alianza con el Instituto Federal do Espírito Santo (Ifes), el Sesc, la TVE, la Unesco y el programa IberCultura Viva.

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