Luces, movimiento y música ancestral marcaron el Moinho in Concert 2025, realizado a lo largo de dos días (sábado y domingo) en el Instituto Moinho Cultural, en Corumbá. El espectáculo reunió a cerca de 3.400 personas y transformó el espacio en un escenario de encuentros culturales, memoria y emoción, teniendo como inspiración central el Caminho de Peabirú (Camino de Peabirú), ruta ancestral que atraviesa la historia de América del Sur.
Combinando música, danza y artes visuales, la presentación condujo al público por una narrativa sensible sobre recorrido, identidad y autoconocimiento. La puesta en escena utilizó como metáfora los juegos de rayuela, representando los desafíos y retomas presentes tanto en el camino físico como en el simbólico.
“Es un camino de autoconocimiento. Uno sale de la tierra, va equilibrándose, a veces retrocede una casilla, a veces intenta saltar etapas y pierde el equilibrio, hasta lograr llegar al cielo. Hicimos esa metáfora junto con el Peabirú, que entendemos como un camino que lleva al cielo, pero también como un camino interior”, explicó Márcia Rolon, directora artística del Moinho Cultural.
La banda sonora fue compuesta por música del barroco indígena, creada hace más de 300 años por pueblos originarios bajo influencia jesuítica. Redescubiertas en la década de 1990 en la región de Chiquitanía, en Bolivia, las obras recibieron nuevos arreglos e interpretaciones de la Orquestra de Câmara do Pantanal (OCAMP, Orquesta de Cámara del Pantanal), formación profesional vinculada al Instituto Moinho Cultural.
“Esta música es algo nuestro, único, que necesita ser compartido. Son canciones que acompañan a los bailarines de la Companhia de Dança do Pantanal (Compañía de Danza del Pantanal) y a los niños y adolescentes en cada paso, invitando al público a reflexionar sobre su propio camino”, completó Márcia.
Además de la OCAMP y de la Companhia de Dança do Pantanal, el espectáculo contó con la participación de la Fundação Coral Arte Canto, del Coral do Instituto Superior de Belas Artes de Santa Cruz de la Sierra, del Instituto Superior de Formação Artística e Turismo de San Ignacio de Moxos, ambos de Bolivia, y de la Orquestra Indígena de Campo Grande.
Para la cantante lírica y directora coral Giovanna Montaño, la experiencia fue significativa. “Esto es un mundo increíble donde se respira arte. Ver desde los más pequeños hasta los más experimentados en el escenario, uniendo actuación, canto, danza y música, es algo espectacular. Escuchar la música barroca indígena de Bolivia siendo tocada en Brasil nos llena de orgullo”, afirmó.
Eduardo Melo
![]()
La presentación condujo al público por una narrativa sensible sobre recorrido, identidad y autoconocimiento
Integrante de la Orquestra Indígena de Campo Grande, Maria Eduarda Albuquerque Matias, de 16 años, destacó la emoción de participar en el espectáculo. “Cuando entro al escenario, me dan ganas de llorar de alegría. Cantar esta música con otros músicos, bailar junto, sentir la orquesta, todo suena diferente en el corazón”, dijo.
Entre los invitados internacionales, la fundadora de la Escola de Música de Santiago de Chiquitos (Escuela de Música de Santiago de Chiquitos), Filomena Vargas, elogió la propuesta artística. “El espectáculo me encantó. La música rescatada del archivo chiquitano y las referencias a la película La Misión estuvieron muy presentes. Fue realmente encantador”, declaró.
El evento también movilizó a familias y voluntarios de la comunidad local. Rosa Irene Dourado Chaves, madre y voluntaria, resaltó el vínculo con el Instituto. “Ser voluntaria es una forma de devolver un poco del cuidado que el Moinho tiene con mi hijo. Ellos educan, acogen y cuidan durante todo el año”, afirmó.
El espectáculo contó con la participación de más de 500 personas, entre músicos, coros, bailarines, niños, adolescentes y jóvenes atendidos por la institución.
El proyecto social
Fundado hace 21 años, el Instituto Moinho Cultural Sul-Americano (Instituto Moinho Cultural Sudamericano) es una organización de la sociedad civil que actúa en los territorios fronterizos de Brasil para la transformación positiva de la realidad local, dando voz y protagonismo a niños, adolescentes y jóvenes, mediante el acceso a bienes culturales, conocimiento tecnológico, nociones de emprendimiento y ciudadanía plena. Desde el inicio de las actividades, más de 25 mil niños y adolescentes ya han sido atendidos por la institución.